educación permanente

Todos educamos permanentemente por el sólo hecho de interactuar.

T o d @ s

Todas las especies, todos los objetos.

En el inter-actuar sólo se puede enseñar, mostrar, dar a conocer, influir, cambiar,
modificar el ambiente que nos rodea.

Hombres, animales, plantas, insectos, piedras, plumas, fuego, agua, aire, tierra…



T a l l e r

El taller es el método de aprendizaje de la naturaleza.
Que no parte de un saber superior, sino de la interacción de saberes diversos.

La coordinación es ocasional
(Va rotando de acuerdo a la orientación del saber actuante)

Una maestra que domina las matemáticas,
luego la otra que facilita el lenguaje,
luego una niña que leyó sobre los planetas,
luego un niño que sabe tocar la flauta,
luego un papá biólogo que explica las características de ese bicho raro que apareció,
luego el bicho raro que nos muestra sus habilidades,
luego las nubes que nos enseñan que son capaces de dar agua,
luego la tierra regada nos enseña que es capaz de dar una flor…

Abrir los ojos, preparar los oídos, las narinas, el paladar, los poros.

Estar atentos, despiertos, receptivos.

Todo es estímulo, saber, experiencia.

En el goce, en el disfrute, en la diversión.

P e r m a n e n t e


---------------------------------------------------------------------

EDUCACION NO DIRECTIVA

Todos somos educadores. Permanentemente. Participemos o no. A partir de saberlo, no se puede continuar indiferente.

La apatía enseña, enseña apatía, y nada más, porque no hay nada más. Tampoco da posibilidades de continuidad. La antipatía también enseña antipatía, pero significa una relación, una reacción, permanecer, y eso da posibilidades al cambio, por lo tanto, a otro aprendizaje.

Desde este punto de vista, no existe el aprendizaje negativo. Puede existir el aprendizaje de malos hábitos o malos ejemplos, pero son ejemplos y hábitos al fin. Si eso se quedase allí, se podría considerar negativo de manera cerrada. Pero eso es imposible como es imposible que el ser humano se mantenga definitivamente quieto.

Básicamente, hay una confianza en que el “alumno” puede manejar constructivamente su vida y solucionar sus propios problemas. Este supuesto es una consecuencia directa del postulado de la bondad innata del hombre. Si se deja actuar a la persona, lo que haga, estará bien. Además, la persona es la única que puede llegar a conocer sus problemas y, por lo tanto, la única que puede resolverlos. Cualquier tipo de dirección (orden, mandato, etc...) podría ser perjudicial para el desarrollo de la persona, puesto que estaríamos impidiendo su “crecimiento personal”.

La función del maestro, no ya como autoridad, sino como facilitador del aprendizaje, debe crear un clima de aceptación en el grupo. Este es más importante que las técnicas que emplea; debe de ser permisivo y comprensivo y que respete la individualidad, debe aceptar a cada uno como es. No debe juzgar.

Toda persona que participe en esta experiencia, ya sea de manera permanente, ocasional o transitoria, debe saberlo.

Se debe dar opciones de participación a terceros (educadores) mediante una explicación lo más breve, concreta y concisa posible:

“Por favor, simplemente observa y guía (acompaña y apoya) de una manera afectiva y efectiva”

Es decir, permitir y proteger. Es decir, amor y límites. Es decir, amor.

Este acompañamiento y apoyo, para que se plantee una educación “exitosa”, debe ser comprometido en el más amplio sentido de la palabra, no sólo con el educando, sino, y primeramente, en el educador con sí mismo, sabiendo concientemente que vivimos en estado permanente de aprendizaje.

A partir de allí, no voy a jugar (en el caso de estar jugando) a que soy como si fuera niño, sino que voy a jugar como niño que soy. En el caso de estar enseñando o transmitiendo un conocimiento, posicionándome también como un aprendiz reafirmando o cuestionando dicho conocimiento alguna vez adquirido, debido a que soy ahora una persona diferente.

De esta manera, entonces, se trataría de talleres basados en experiencias diversas, dirigido a los niños beneficiados, y hacia una “capacitación docente” en acción entre los adultos que participen.

Esa es nuestra actitud.